jueves, 15 de septiembre de 2016

PREGONERAS EN LAS FIESTAS DE HOYOCASERO

Queridos paisanos de Hoyocasero:


(No saludamos a los forasteros porque ya se sabe que nadie es forastero en Hoyocasero. En cuanto llegan, ya son de aquí).

Tenemos hoy el placer y el honor de ejercer el viejo oficio de pregoneras, cuya finalidad es trasmitiros el feliz encargo que nos ha ofrecido nuestro Alcalde y la corporación municipal, lo cual agradecemos profundamente, porque supone el reconocimiento a la labor que realizamos desde nuestro humilde grupo de Danzas.

Por tanto, por orden del Señor Alcalde, hacemos saber a los vecinos y amigos de este rincón tan seductor de la sierra de Gredos, que es Hoyocasero, la obligación que tenemos todos de participar con alegría en las Fiestas en honor a nuestra Patrona la Virgen de las Angustias, cuyas maravillas tenemos el honor y el placer de pregonar hoy aquí.

No tenemos palabras para ensalzar las excelencias de esta tierra y no queremos aburrir a los asistentes con las batallitas de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, pero si consideramos que tenemos la obligación de trasmitir a nuestros descendientes los valores que han impulsado a nuestros antecesores a mantener nuestro pueblo con sudor y sacrificios.

Nosotras tuvimos que salir del pueblo en busca de oportunidades nuevas, lo que nos ha llevado a valorar más aún todo lo que tenemos y sobre todo lo que tuvimos en nuestra infancia y juventud, por ello intentamos trasmitir a nuestros hijos el cariño que nosotros tenemos por nuestro pueblo, ejemplo de ello es, que por ellos siempre estarían aquí.

Pero debemos reconocer el mérito a quién lo tiene, nuestros mayores son los artífices del encanto de nuestro pueblo, en otras épocas, nuestras localidad era un rincón maravilloso, pero olvidado, sin infraestructuras, donde el ingenio brotaba en todos los rincones y donde nuestros antecesores trabajaban de sol a sol, entonces no existían subsidios, ni pagas, ni luz, ni agua corriente…., pero tenían lo más importante, ¡su solidaridad!

Queremos decir, como don Antonio Machado,

Soñé que tú me llevabas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
¡Eran tu voz y tu mano,
en sueños, tan verdaderas!…
Vive, esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!

Nos vais permitir que echemos la vista atrás y os contemos algunas de las cosas que nosotras hemos vivido, algo que pudiera parece lejano, pero que ocurría no hace tanto tiempo, nosotras cuando éramos pequeñas teníamos la posibilidad de comprar el pan en los dos hornos que funcionaban, uno era el de tía Felisa aquí cerca de la plaza, el otro el de tía Juana llevado por tío Pedrito, fijaros, aún echamos de menos el maravilloso olor a pan recién horneado, y también el sabor de los panecillos calentitos, o la masa frita que nos hacían algún que otro domingo….

Nosotras éramos mandadas a por agua a llenar el botijo a la fuente, y en algún que otro juego despistado este acababa hecho trizas, porque era de barro, o a buscar la leche en la cantarilla a casa de tío Nicos, tía Goyi o Vitoria, eso cuando en nuestras casas no había vaca parida, porque si no ¡hasta hemos sido capaces de ordeñar!.

En mayo, siempre bordeando el Cristo, tocaba sembrar las patatas y el plantón, ¡esos madrugones antes de ir a la escuela eran temerarios!, sí la escuela, porque entonces no estaba reñido el estudiar, con el jugar y con el ayudar, y teníamos hasta tiempo de pasarlo bien.

La fiesta del Cristo siempre ha sido muy celebrada, pero entonces en la novena tronaban las voces masculinas en el estribillo de las tonadas, parecía que la iglesia se venía abajo, y a los niños nos preparaba Don Victorio, el cura, en la catequesis, el cual vestía su sotana negra durante todo el año, ¿os acordáis de Dios tiene un puente de Cristal?.

El mes de julio y agosto, suponía trabajar duro, el heno nos llevaba el primer mes, entonces nuestro pueblo estaba lleno de yuntas de vacas que tiraban de carros cargados, el heno no se empacaba se cargaba y descargaba manualmente y hasta teníamos que triscar dentro de las casillas para que entrara más. Cuando se terminaba esto empezaba la trilla. Para ello se veían las parejas de vacas, burros y los más afortunados de yeguas, llenándose las eras de gente, ¡cómo nos gustaba que llegarais los de Madrid deseosos de montar en el trillo!, ese era nuestro descanso.

Nosotras veíamos como a tío Prordi se le escapaban los chotos que estaba domando de la parva con el trillo enganchado. O como llamaban a los muchachos para hacer el cañizo y recoger la parva, al tema de cribar acudíais menos, y a barrer la era ni te cuento.

En nuestra época, no había calefacción, y cuando había tormenta se iba la luz, entonces nuestras abuelas echaban mano de la tabla, y a la luz de la vela nos poníamos a rezar, entonces cuando nevaba, ¡nevaba!, y había caramelos en los tejados de las casas, podíamos haber resbaladeros y jugar a tirarnos pelotones de nieve hasta hartarnos, algún calcetín que otro hemos quemado a las brasas de la lumbre por querer calentarnos los pies rápido, ¡no había tiempo que perder, que nos estaban esperando!.

Éramos libres para jugar al sereno por todas y cada una de las callejuelas del pueblo, por los tinaos de leña. Nos juntábamos a jugar en los barrios sin importarnos con quién, lo importante era que todos teníamos cabida en el grupo. Podíamos pasarnos horas jugando a la goma, saltando a la comba, o si nos apetecía echando un partido al fútbol, no se hacían discriminaciones. Para quedar, íbamos a buscarnos a las casas, las cuales siempre estaban abiertas, y con una voz sabíamos que si no estabas en casa donde habías ido. Siempre existía un compañero de viaje, dispuesto a acompañarnos en las faenas que tus padres te encargaban.

En nuestras andanzas por las calles, podíamos escuchar los traqueteos del hogar, a tía Celestina la de tío Tiburcio barrer la puerta, a tía Colasa lavar la ropa en la pila con su teja a la espalda porque hacía frío, a tía Emilia con tía Aleja sentadas a la puerta del barrio culebres con su labor entre las manos hablando de sus cosas, a tía Conce haciendo ganchillo al sol porque era muy friolera, a tía Goyita preguntando siempre por su Rafa, a tía Ángela canturreando alguna canción cuando se dirigía a la compra, a tía Bienve con su trompeta de pregonera anunciando por barrios los puestos que había en la puerta de su casa, a tía Angelita con sus quesos de cabra, a tía Juliana limpiando, a tía Ortensia o tía Carmen en sus tiendas atendiendo a todo el mundo, a tío Lesmes con sus telas…, ya veis que no nos faltaba de nada.

Entonces se avisaba puerta por puerta de las necesidades, así, si se había dejado la poza tapada se iba a casa de tío Alfredo, de tío Eugenio o de tío David y se le comunicaba, si se había matado alguna oveja o cabra y se tenía la piel en casa, era tío Gaspar el de tía Maruja al que se le decía, cuando llegaba la primavera y había que reparar los caminos, acudía todo el mundo, uno de los más puntuales era siempre tío Delfi. En las partes de atrás de las tabernas de tío Santia o de tío Cacharrero tenían campos de calva, y las chuches nos las vendían en la pastelería de tía Bonis, siendo la encargada de despachar Carmen. ¡Aun saboreo los bizcochos de soletilla que siempre tenía tío Emiliano!.

Cuando el tiempo lo permitía, se iba a casa de tío Martín el Sastre o de tía Ignacia la sastra para hacerte un vestido nuevo, el cual se estrenaba en la fiesta que ahora nos ocupa, también teníamos a nuestros vigilantes particulares que no perdían detalle de nuestras andanzas nocturnas, tío Martinillo frente a la iglesia, tía Josefa en la plaza o tía María, siempre valían más por lo que callaban que por lo que hablaban……

Nuestro pueblo, al igual que los de nuestra zona ha sufrido un despoblación a marchas forzadas, y aunque a buen seguro no llegará nuestra queja a quién debe, nos gustaría que las administraciones empezaran a invertir para que la gente joven, el motor de cualquier lugar pudiera quedarse, soñamos con volver a ver la escuela abierta, y las calles rebosantes de vida, ese es nuestro mayor deseo.
Pero hoy queremos resaltar lo que nos ha traído aquí, en agosto de 2009, poníamos en marcha el Grupo de Danzas de Hoyocasero, tras muchos años de silencio, volvíamos a escuchar el sonido de los palos y las canciones de los cuatro monteros o la portuguesiña, los manteos amarillos o rojos salían del fondo de los baúles, pañuelos, jubones, enaguas, ¡todo fuera que se apolilla!.

Gracias a las danzas hemos conseguido conocer la historia de nuestro pueblo, hemos ido de aquí para allá dejando el pabellón bien alto, e incluso nos hemos atrevido a organizar MASCARAVILA. Pero todo esto no hubiera sido posible sin muchas personas. En primer lugar a las chicas y chicos del grupo de danzas, no solo a los que ahora estamos, sino a todos y cada uno de los que habéis estado, a los grupos de hombres de 1940, a las chicas de Doña Gloria, a los que aprendieron junto a Luci y Lucita y como no, a todos los que habéis estado junto a nosotras. Pero también gracias a todos los que en algún momento os hemos ilusionado con nuestras andanzas, a los que cuando recurrimos para montar esos saraos a la antigua como la boda tradicional os apuntáis y estáis deseosos de ayudarnos, a los que cuando vamos a vuestras casas a preguntaros por cómo era la vida de antes, nos hacéis un hueco a las faldillas de vuestras mesas, e incluso a la vieja usanza nos brindáis vuestro café, vuestras pastas o vuestra cena. ¡Qué mejor ejemplo que ese para poner de manifiesto la grandeza de nuestro pueblo!

Por todo ello, y pidiéndoos disculpas por la extensión, os invitamos a gritar todos juntos:


¡Viva Hoyocasero y sus gentes!

¡Viva su blanca Paloma!

¡Viva la Virgen de las Angustias!

¡Viva Nuestra Madre y Patrona!














lunes, 5 de septiembre de 2016

Una boda a la antigua usanza

Cuatro días de boda hicieron sumergirse a Hoyocasero en las antiguas celebraciones.

Desde enseñar el ajuar, pasando por las vísperas y rondas, con la boda y la manzanera, culminando con la tornaboda y  la celebración de San Roque.

Cuatro años hemos tardado en organizar esta boda tradicional, una boda que surgía en una velada recordando las tradiciones pasadas. Fue Sonia la encargada de dar el pistoletazo de salida, cuando me llamaba para anunciarme su hallazgo, ¡se había encontrado un armario en la basura de los que había antes en las habitaciones!, el armario pieza fundamental y que ocupaba un lugar privilegiado, pues no todos eran tan afortunados de tener este elemento, y así con la recogida de este singular elemento, y su traslado hasta el garaje de la casa de Sonia primero, comenzaba la ilusionante preparación de una boda tradicional en Hoyocasero. Una boda que no ha estado exenta de anécdotas, y situaciones que nos retrasaron su elaboración, pero donde al final pudimos ver cumplido nuestro sueño.

En mayo del siguiente año, cuando ya estábamos haciendo cábalas de como lo organizaríamos, tuvimos una terrible noticia, un jarro de agua fría nos dejaba heladas ¡Sonia estaba enferma!, pero aún así, y dándonos una vez más un ejemplo de serenidad, fortaleza y sangre fría, ella nos insistía en que siguiéramos adelante con el proyecto. ¿Cómo íbamos a poder organizarlo sin ella?, había que esperar, Sonia aporta la creatividad al grupo, ¡nada hubiera sido igual!, así que ha merecido la pena la espera, primero porque ha sido pieza fundamental en la organización y segundo porque cada una de nosotras aporta lo mejor de sí misma para que todo salga bien.

Quizá estos años nos han permitido madurar los preparativos, quizá entonces no era el momento, quizá si no hubiéramos contado con la colaboración de todas las personas que se han unido e ilusionado con nosotras, a buen seguro que no hubiéramos logrado reproducir la boda. Quizá si lo hubiéramos hecho entonces no habríamos encontrado a los novios, Alejandro y Feli, que se han prestado a todo lo que les pedimos..., por eso, el momento de celebrarlo era ahora.

Gracias a la predisposición de muchas personas, primero en Semana Santa, seguido del Cristo y con la llegada del verano, comenzábamos a imaginar como sería todo. En primer lugar solicitar al Ayuntamiento el espacio, una vez más el apoyo del consistorio fue inmediato, fijaros que hasta ¡nos han pintado la sala y todo!. El armario ya estaba situado, ahora comenzábamos a buscar los enseres, parecía una misión imposible, pero gracias a lo que algunos de nuestros tíos guardaban aún en sus casas y otro a lo que tenían nuestras madres, tías y nosotras mismas, la alcoba comenzaba a estar formada.

El catre, el somier, la coqueta, la mesilla, el baúl, palanganeros, el orinal, el jergón de lana..., ¡no faltó detalle!. y Comenzamos a reunir el ajuar, gracias al mimo con el que nuestras madres han guardado en sus baúles sus ajuares y los de nuestras abuelas, encontrábamos una alcoba llena de obras de arte tejidas a mano por nuestras abuelas y bisabuelas, sabanas y almohadones bordados a manos con letras imposibles, toallas de lino finísimo, mantas, lanteras para tapar el somier, manteos de lino, cestos de la costura..., incluso la virgen del Carmen y el purgatorio presidían junto al rosario de cuentas la cabecera de la cama.

Pero como en nuestras casas hay de todo, también nos atrevimos a montar una cocina, todos los elementos originales, desde el basar, los morillos, las llares, y el caldero, el arrimador, las tenazas, sartenes, trébedes y los cacharros de la cocina donde no faltaron los platos de porcelana, loza y hasta la plancha de carbón y el farol, los cantaros, las sillas y banquetes de antes.
Una de las cosas más emocionantes que uno experimenta, es al ver entrar a la gente en e interior de la alcoba y percibir la emoción, sobre todo en las personas mayores, al ser testigos de ello es cuando vimos que lo habíamos hecho bien (un poco de vanidad no viene mal)


Y puesta la alcoba y con la novia en la plaza, todas las acompañantes preparadas para recorrer las calles del pueblo, vestidas de serranas y agarradas del brazo, iniciamos el recorrido cantando las tonadas típicas de la época, mientras la novia casa por casa iba invitando a la gente "venga usted a ver poner mi cama". Antiguamente era la novia la que llevaba la cama y la familia del novio la encargada de pagar el ágape. Tras volver al a plaza, vimos que la invitación había tenido éxito y la gente se agolpó a ver la alcoba y el ajuar. ¡prueba conseguida!.

Aquí os dejamos más fotografías de la sala de exposición, la siguiente entrada será dedicada a los ritos que se realizaban antes en las celebraciones de las bodas tradicionales.












jueves, 14 de julio de 2016

La Real Cabaña de Carreteros presente en MASCARAVILA Hoyocasero (V)

La Madre Teresa de Calcuta dijo: Yo hago lo que usted no puede, y usted hace lo que yo no puedo. Juntos podemos hacer grandes cosas. 


Una de las lecciones aprendidas de MASCARAVILA ha sido la del trabajo en equipo, un trabajo que nos ha llevado a trabajar no solo con la gente de nuestro pueblo, que ha sido mucha y que tendrá una entrada para ellos, si no con los integrantes de esta gran familia, con nuestros invitados y con grupos como La Real Cabaña de Carreteros de Gredos, que se sumó al evento no solo de forma desinteresada, sino que llegó a nuestro pueblo a recordarnos las tradiciones que los más jóvenes no han llegado a conocer, por ello creemos importante dar a conocer la labor tan maravillosa que realizan de una forma desinteresada y que nos permiten conocer la grandeza de nuestra tierra.

Para lo más jóvenes, que sepan que el primer coche matriculado en España fue en el año 1.900, es decir allá por el S.XX, algo que nos suena hasta lejano, y los camiones vendrían algo después, por lo que el trabajo que se realizaba en nuestra zona hasta no hace muchos años, tenía que hacerse con animales, principalmente mulas, burros, vacas y bueyes. La orografía de nuestra provincia hizo que hubiera muchos "oficios", que por desgracia, a fecha de hoy ya han esaparecido.

En el S.XV, siendo reina de Castilla Isabel la Católica, se creó la Real Cabaña de Carreteros, la cual en 1629 pasó a denominarse Cabaña Real de Carreteros, trajineros, cabañiles y sus derramas, al incorporar a otros agentes, como los muleros. Desde 1599 gozó de una jurisdicción especial, que incluía un juez conservador para defender sus privilegios, el cual sería un miembro del Consejo Real. En Madrid, Granada y Murcia residían procuradores generales. También hubo un alguacil procurador general de la cabaña y un alcalde mayor, quedando los niveles inferiores ocupados por subdelegados y delegados comarcales.

Territorialmente, la Cabaña estaba compuesta de juntas y hermandades: la mayor de ellas, la Burgos, que llegaría a tener 5.000 vehículos a finales del S. XVII. Otra era la de Cuenca-Guadalajara. La de Granada y Murcia, sufrió una fuerte decaída tras la expulsión de los moriscos en el S. XVII y la que nos ocupa, la de Navarredonda de Gredos en Ávila, la cual llegó a tener mas de 1.000 carretas al servicio de los Reyes,.

La principal función que tenían eran los suministros a la Corona, pero también ejercían otras actividades como el abastecimiento a Madrid y el trabajo para los clientes privados que les surgieran.

La institución fue suprimida definitivamente en 1836 (sus privilegios, suspendidos en 1821 con el trienio liberal habían sido restaurados en principio con la vuelta del absolutismo), pero el transporte en carretas soportó la competencia del ferrocarril (cuya red se extendió con dificultades por la geografía española) y continuó siendo muy utilizado hasta pasada la Guerra Civil Española (1936-1939).

En la actualidad es una asociación sin ánimo de lucro creada con el fin de difundir nuestros antiguos usos y costumbres relacionadas con la carretería, una actividad muy importante durante siglos en nuestra zona. 

Cuando se unieron al proyecto de MASCARAVILA, nos invitaron a llevar el escudo de nuestra localidad en la carreta que llevarían en primer lugar, lo que nos hizo confeccionar un hermoso escudo que nos tuvo en vilo toda la Semana Santa, pero que confeccionamos con éxito.

Estas colaboraciones tienen nombre propio, Juan Manuel, Yuste, Ignacio Veneros, Alicia Yuste, Diego Torres o Santiago Jiménez, son los que a fecha de hoy mantienen vivo un legado que heredaron de sus antepasados y que han sabido mantener.

¡GRACIAS desde Hoyocasero por vuestra colaboración!, 

como creemos que es interesante y que los carros de vacas y bueyes han sido trascendentales para nuestra localidad y nuestra provincia, dedicaremos una entrada más adelante a los trabajos que se realizaban con ellos, así como los elementos que se utilizaban y como se trabajaba.

 


jueves, 7 de julio de 2016

Mascaravila (IV), los Grupos participantes

Los Cucurrumachos de Navalosa, Los Machurreros de Pedro Bernardo, Los Harramachos de Navalacruz, Las Toras de El Fresno, Los Zarramaches de Casavieja, La Vaquilla de Fresnedilla de la Oliva, junto a los danzantes de Piedralaves, las jotas de Pedro Bernardo, las danzantas de Torrelobaón y el grupo de danzas anfitrión de Hoyocasero, desafiaron al tiempo y exhibieron todo su colorido e ilusión en la plaza de este lugar.

Un proyecto de largo recorrido, cuyo testigo ha recogido Casavieja, y donde predomina la ilusión, el trabajo en equipo, y que ha dando lugar al espíritu de MASCARAVILA.

Este espíritu ha logrado, en una época donde priman los individualismos, donde cada una va a lo suyo, reunir a siete pueblos diferentes de la provincia de Ávila que creen en un proyecto cultural que nos ha llevado a descubrir las ancestrales costumbres de nuestros antepasados, y a estrechar lazos personales, poniendo sobre la mesa la necesidad de preservar los legados culturales que nuestros antepasados han conservado y trasmitido.


La ilusión puesta en el proyecto, nos llevó de la mano de la Diputación de Ávila primero a la Feria de Turismo Interior (INTUR) de Valladolid y después viajamos hasta FITUR en Madrid. Esa misma ilusión nos llevó a realizar una campaña con personajes de nuestra provincia que altruistamente colaboraron en difundir este proyecto, por ello queremos dar las GRACIAS a Roberto Brasero, Elena Sánchez, Cristina López Schlichting, Virginia Díaz, Felix Bardera, Rosa Villacastín e Iker Casillas, su apoyo ha sido fundamental para dar visibilidad a MASCARAVILA.

Y con toda la carga en la mochila, y  a pesar de que se cumplió el dicho "en abril aguas mil", o este otro refrán  "Al mal tiempo buena cara....", comenzamos con el programa establecido el 19 de abril. Deciros que la actitud fue ejemplar, una lección nos dieron los participantes en la II Edición de MASCARAVILA, pero también los asistentes. A pesar de los aguaceros que cayeron, a pesar de la persistente lluvia de todo el día, y toda la noche, los que llegaron a Hoyocasero para disfrutar de MASCARAVILA lo hiciero, de las sillas no se movió nadie hasta el último momento y los grupos participantes salieron a por todas. ¿Que decirles que si el tiempo hubiera acompañado?, pues que el espectáculo hubiera sido monumental, en ello nos habíamos volcado, pero lo aprendido no hubiera sido lo mismo.


A las 16:30, parecía que nos iba a dejar realizar el pasacalles sin agua, y todos cruzamos los dedos para que pudieramos concluir las actuaciones, pero fue un espejismo, la alegría duró poco y las actuaciones se vieron reducirlas a la mínima expresión. No se escucharon los palos de Piedralaves , Torrelobatón y Hoyocasero como debieran, las jotas de Pedro Bernardo y Fresnedillas y los cantos pastoriles de los Pastores de Casavieja. Tampoco pudimos observar a los Cucurrrumachos, Machurreros, Zamarraches, Harramachos y la vaquilla de Fresnedilla con todo su explendor, por ellos os dejamos las instantáneas para que podáis admirar los tesoros ocultos de nuestra tierra.